En el siglo XX los estudios relativos a la energía nuclear representaron un gran avance para la ciencia con prometedoras aplicaciones para la industria. No obstante, su asociación con la bomba nuclear y con los accidentes ocurridos en algunas plantas generadoras, así como los efectos de los desechos radiactivos han diezmado su desarrollo.
A pesar de ello hay varios países en los que se han hecho fuertes inversiones en ese campo, tales como Francia, E.U.A e Italia que han apostado a un futuro desarrollo de la energía nuclear como principal medio para la generación de energía (sobre todo electricidad) mientras países como Alemania, Belgica, Suiza y España han renunciado definitivamente a la construcción de plantas nucleares y su empleo.
La importancia de éste tipo de energía radica en sus múltiples ventajas, como lo son:
- El costo competitivo frente a otras opciones.
- El proceso físico de producción de energía es la fisión con neutrones del uranio y plutonio, en la cual no se producen gases de combustión.
- El uranio es un elemento abundante y de bajos costos.
- Se necesitan masas muy pequeñas para producir una gran cantidad de energía.
- El volumen de los residuos y productos de la fisión también son muy pequeños.
- Alta disponibilidad de operación comercial.
Entre sus desventajas se encuentran:
- Costo unitario de inversión alto y largos periodos de construcción.
- Formación de radioisótopos (desechos radiactivos) con vidas medias largas.
- El manejo del combustible irradiado está sujeto a salvaguardias internacionales .
- Al momento de hacer el cambio de combustible se detiene la producción y se reduce la disponibilidad.(Villanueva, 2010)
América Latina es una de las regiones en las que menos se ha desarrollado la energía nuclear (después de Medio Oriente y África), actualmente sólo tres países cuentan con reactores para la generaciópn de energía: Argentina, Brasil y México.
Argentina cuenta con 3 reactores que constituyen el 2.9% de la capacidad instalada para la generación de energía eléctrica en el país. Atucha I que entró en funcionamiento en 1974, Atucha II cuya construcción se reinició en 2011 y Embalse en 1984 (Kreß 2011). Asimismo ha aprobado un programa nuclear que contempla la creación de la Central Argentina de Elementos Modulares (CAREM) que sería diselada y construida íntegramente en el país (Ídem). También se han firmado varios acuerdos sobre cooperación en éste ámbito, sobre todo con Brasil.
En éste último país la producción de energía eléctrica por reactores nucleares es de 1.6% de la capacidad instalada, posee 2 reactores nucleares Angra I (1982) y Angra II (2000) y se continúa con la construcción del reactor Angra III.
En México existen dos reactores nucleares en la central de Laguna Verde (1990 y 1995) y su capacidad instalada equivale al 2.1%. Existe la propuesta de incrementar la producción de energía nuclear en un 10% en el 2024, lo cual no se ha concretado debido al costo de la inversión y la falta de propuestas concretas.
A pesar de los beneficios que pueda tener el uso de la energía nucluar para la generación de energía eléctrica en la región su uso aún no se generaliza pues existe una amplia oposición al respecto. Además de ello la materia prima también es limitada y no representa una solución a largo plazo, además de los problemas ambiantales que conlleva.
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